¿Por qué al portero se le llama cancerbero?

En el mundo del fútbol se ha elegido esta palabra, cancerbero, para designar a aquel jugador que guarda lo más preciado del campo: la portería.

Hay muchas criaturas únicas mencionadas en la mitología griega. Una de las más conocidas es precisamente Cerbero. Los griegos tenían un profundo respeto y miedo a los perros salvajes.

Según la mitología griega, Tifón fue el padre de Cerbero. Era un gran dragón (y dios) que escupía fuego. Tenía grandes ojos rojos brillantes, cien alas y cientos de cabezas. Los dioses que vivían en el Monte Olimpo tenían muchísimo miedo de este personaje.

La misión de la vida de Tifón era destruir el mundo y poner obstáculos en el camino de Zeus que intentaba avanzar hacia el Reino de los Cielos. Tifón era conocido por su habilidad para causar miedo y diseminar el desastre.

La madre de Cerbero era Equidna. Era una criatura mitad serpiente y mitad mujer humana. Tenía la cabeza y el torso de una mujer hermosa y era conocida por sus profundos ojos negros. La parte inferior de su cuerpo era la de una serpiente. Vivía en una cueva y atraía a hombres allí antes de que los consumiera.

La palabra ‘cancerbero’ proviene de la mitología griega. A las puertas de Hades, el infierno, vivía una fiera monstruosa. Se llamaba Kérberos en Grecia y Cerbero en Roma y tenía tres cabezas y una cola formada con una serpiente. El lomo se cubría con infinidad de cabezas de serpientes. Esta horrible criatura era hija de Tifón y de Equidna, como hemos visto, y se decía que su mordedura era terrible. Cerbero acariciaba con su cabeza a quienes entraban en los infiernos, pero luego no les dejaba salir y, siempre al acecho, devoraba a quienes pretendían flanquear las puertas del Hades. También ahuyentaba a los vivos que querían adentrarse en el mundo de las tinieblas. Es implacable, aunque algunos han conseguido evitar sus mordeduras, como Orfeo, que le durmió con su lira cuando fue a rescatar a su esposa Eurídice.

Cerbero se representa con mayor frecuencia moviéndose a lo largo de las orillas del río Estigia. Este río fue el límite establecido entre los muertos del inframundo y la vida de la tierra. Cerbero era responsable de proteger las puertas del inframundo.

Lo cierto es que este perro de tres cabezas era muy amable y amistoso con los muertos, así como con todos los nuevos espíritus que entraban al inframundo. Eso sí, se comería a cualquiera de ellos que tratara de salir y regresar a la tierra de los vivos.

Por tanto, el perro guardián es el Can Cerbero, que ha servido para denominar así al portero de fútbol. En Sudamérica también se les denomina arqueros porque a la portería se la llama arco.

Disney rastrea con IA tus reacciones faciales cuando ves películas

No se asuste si cuando va al cine observa cámaras de infrarrojos que le observan: es un experimento para averiguar sus reacciones y mejorar sus películas para adaptarlas a los gustos de la audiencia.

No se asuste si cuando va al cine observa cámaras de infrarrojos que le observan. Es un experimento, de Disney, para averiguar sus reacciones y mejorar sus películas para adaptarlas a los gustos de la audiencia. Y todo ello gracias a técnicas de inteligencia artificial como el aprendizaje profundo.

¿Se imagina estar viendo una película y que unas cámaras con software y chips de inteligencia artificial (IA) estén comprobando en tiempo real si se ríe, si llora, si frunce el ceño, si tiene miedo, si se duerme o si, por ejemplo, no hace más que comer palomitas sin atender a las imágenes? Pues sí, esto ya se puede hacer, y Walt Disney lo está probando para averiguar si sus películas gustan o no gustan a la audiencia, entre otras cosas.

Fue en una conferencia en julio de 2017 donde Walt Disney presentó su tecnología de observación de películas utilizando la inteligencia artificial (IA) para rastrear las reacciones faciales de los espectadores mientras miran las imágenes. La tecnología, en fase de pruebas, podría ayudar al gigante del entretenimiento a hacer aún mejores películas.

¿Cómo lo hizo Disney? Aprovechó una unidad de procesamiento de gráficos (GPU) de la compañía NVIDIA, reforzada con capacidades de aprendizaje profundo o machine learning (ML), y que pretende imitar los procesos de pensamiento humano. La GPU de NVIDIA la utiliza Disney para mirar los rostros de la audiencia en una oscura sala de cine y rastrear sus reacciones, como sonrisas, ceños fruncidos y señales de miedo, o lo que sería una reacción deseada para escenas de terror, por ejemplo.

Para ello trabajó con Caltech y la Universidad Simon Fraser, y sentar a cuatrocientas personas frente a cuatro cámaras de infrarrojos que detectaron sus expresiones faciales a lo largo de la película. Y para reunir más datos, se realizaron 150 proyecciones de nueve películas, que incluyeron títulos de Disney como The Jungle Book y Big Hero 6. Las expresiones faciales capturadas se categorizaron numéricamente para representar variaciones en la reacción.

Este proyecto concluyó que reacciones faciales como la sonrisa y la risa se relacionan con escenas humorísticas de la película. Las aplicaciones de esta investigación según ellos pueden ayudar a Disney en sus proyectos futuros que se refieren al análisis de la audiencia, el comportamiento grupal y las reacciones de predicción. Específicamente, afirman que los hallazgos ayudarían a la compañía a comprender las emociones del espectador y posiblemente a predecir qué emoción tendrían en diferentes partes de una película.

Según los expertos, Disney podría usar esta tecnología para probar las películas antes de su lanzamiento, y hacer ediciones finales basadas en las reacciones positivas de los espectadores que han visto antes el filme. La tecnología también podría conducir a una «narración sensible», donde la historia cambia dependiendo de las reacciones de la audiencia. Fuera del ámbito de la película, Disney también podría usar su tecnología en sus parques temáticos para medir las reacciones de los visitantes a varias atracciones y usar los resultados para realizar cambios destinados a mejorar el disfrute de los visitantes.

La nueva tecnología de inteligencia artificial de Disney con chips de NVIDIA podría ayudarlo a hacer películas que tengan más probabilidades de éxito, incluso si solo se usa con audiencias de prueba. E incluso si esta tecnología nunca viera la luz del día, o la oscuridad de las salas de cine, más allá de la etapa de investigación, podría actuar como un trampolín para que la compañía desarrolle otras tecnologías de IA.

Disney Research también colaboró ​​con Pixar Animation y la Universidad de California en Santa Bárbara en julio de 2017, utilizando tecnologías de inteligencia artificial para eliminar el ruido de la imagen, o variaciones en el brillo o la formación de color en las películas.

Hallan fuertes indicios de vida antigua en Marte

Hay evidencias de moléculas orgánicas complejas de hace tres mil millones de años en rocas sedimentarias cerca de la superficie.

Existe una interesante hipóteis (nunca probada) desde hace décadas por parte de los astrobiólogos, y es la que plantea que la vida se formó en Marte mucho antes que en la Tierra, y que de hecho no se formó en nuestro planeta, sino que «emigró» de un planeta vecino a otro.

Nunca se ha probado la existencia de vida en Marte, hoy, un «fósil» gigante. Pero puede que hace millones de años este planeta rojo poseyera procesos geológicos similares a los que hoy hacen posible la vida en la Tierra y albergase, así, vida de diferentes naturalezas. Puede que, incluso, a nuestros propios antepasados.

Esto son meras hipótesis, pero puede que no muy alejadas de la realidad, según el último y excitante hallazgo de la NASA: el explorador Curiosity ha encontrado nuevas pruebas orgánicas conservadas en rocas en Marte que sugieren que el planeta podría haber sustentado vida antigua, según explica en un comunicado.

Aunque no son necesariamente pruebas de la vida misma, estos hallazgos son una buena señal para futuras misiones que exploren la superficie y el subsuelo del planeta.

Los nuevos hallazgos se resumen en: moléculas orgánicas «resistentes» en rocas sedimentarias de tres mil millones de años cerca de la superficie, así como variaciones estacionales en los niveles de metano en la atmósfera.

Veamos con detenimiento en qué consisten las nuevas pruebas y qué implican.

Existencia de moléculas orgánicas simples
Se ha encontrado una serie de moléculas orgánicas simples, como benceno, propano o tiofeno; el tiofeno es especialmente importante, porque tiene en su estructura una molécula de azufre. Esto revela que formó parte de una molécula mucho más grande y antigua.

Las moléculas orgánicas contienen carbono e hidrógeno, y también pueden incluir oxígeno, nitrógeno y otros elementos. Si bien comúnmente se asocian con la vida, las moléculas orgánicas también pueden ser creadas por procesos no biológicos y no son necesariamente indicadores de la vida, aunque es muy probable, como decimos, que estas moléculas simples algún día hayan formado moléculas orgánicas más complejas.

Metano en cantidades cíclicas
El siguiente descubrimiento que se ha hecho tiene que ver con la atmósfera y con un hidrocarburo orgánico clave, el metano. La cantidad de metano es cíclica en Marte, es decir, que su cantidad es mucho mayor en verano y disminuye en invierno. En concreto, en verano hay tres veces más metano en Marte que en invierno. ¿Por qué?

¿Qué poceso podrían estar provocando este incremento de metano en el verano marciano? ¿Será la vida? Puede ser debido a procesos geológicos complejos. Pero también sería posible que existan microbios vivos bajo las rocas de Marte.

Para determinar el origen, es necesario hacer más estudios y enviar más misiones. Y esto, los investigadores lo tienen muy claro.

Estos nuevos hallazgos nos animan a que mantengamos el rumbo y sigamos buscando pruebas de vida», según Thomas Zurbuchen, administrador asociado de la Dirección de Misión Científica en la sede de la NASA, en Washington. «Confío en que nuestras misiones actuales y planeadas desbloquearán descubrimientos aún más impresionantes en el planeta rojo».

«Curiosity no ha determinado la fuente de las moléculas orgánicas», afirma Jen Eigenbrode del Goddard Space Flight Center de la NASA en Greenbelt, Maryland, autor principal del artículo científico donde se explican estos hallazgos, publicado en Science. «Ya sea que tenga un registro de la vida antigua, haya sido alimento para la vida o haya existido en ausencia de vida, la materia orgánica en los materiales marcianos contiene pistas químicas sobre las condiciones y los procesos planetarios».

Además, aunque la superficie de Marte es inhóspita hoy en día, hay pruebas claras de que, en el pasado remoto, el clima marciano permitió que el agua líquida, un ingrediente esencial para la vida tal como la conocemos, se agrupara en la superficie. Los datos de Curiosity revelan que hace miles de millones de años, un lago de agua dentro de Gale Crater contenía todos los ingredientes necesarios para la vida, incluidos los componentes químicos y las fuentes de energía.

«La superficie marciana está expuesta a la radiación del espacio. Tanto la radiación como los productos químicos agresivos descomponen la materia orgánica «, explica Eigenbrode. «Encontrar moléculas orgánicas antiguas en los primeros cinco centímetros de roca que se depositaron cuando Marte pudo haber sido habitable, es un buen augurio para que aprendamos la historia de las moléculas orgánicas en Marte con misiones futuras que profundizarán más».

Fuente: Muy Interesante

NASA descubre asteroide que chocaría con la Tierra…

y se desintegra antes del impacto

El telescopio Catalina Sky Survey detectó un asteroide de unos dos metros de ancho que se dirigía hacia la Tierra; afortunadamente, se desintegró horas después.

Un asteroide de unos dos metros de ancho fue descubierto el sábado pasado por la mañana, el cual se determinó que estaba en curso de colisión con la Tierra, sin embargo, se desintegró horas después en el sur de África. El asteroide fue hallado por el telescopio Catalina Sky Survey, financiado por la NASA y operado por la Universidad de Arizona.

La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), explicó que a primera hora de la tarde del sábado se informó de una brillante bola de fuego sobre Botswana, África, la cual coincide con la trayectoria prevista del asteroide. El asteroide entró en la atmósfera de la Tierra a una velocidad de 17 kilómetros por segundo, y se desintegró sobre la superficie, creando una bola de fuego brillante que iluminó el cielo de la tarde.

“Este fue un objeto mucho más pequeño del que tenemos la tarea de detectar y advertir”, dijo Lindley Johnson, oficial de Defensa Planetaria en la sede de la NASA. Agregó que este evento les permite emplear a fondo los modelos de predicción de impacto, para dar certeza y responder de manera adecuada a un posible choque de un objeto de mayor tamaño. La agencia espacial estadunidense detalló que el primer evento de este tipo fue el impacto del asteroide de cuatro metros, 2008 TC3, que iluminó el cielo antes del amanecer al norte de Sudán el 7 de octubre de 2008, el cual se descubrió 19 horas antes del impacto. El segundo fue el del asteroide 2014 AA, que se halló horas antes del impacto el 1 de enero de 2014 en el Océano Atlántico. “El descubrimiento del asteroide 2018 LA es solo la tercera vez que se descubre que un asteroide está en una trayectoria de impacto. Es la segunda vez que se predice la alta probabilidad de un impacto mucho antes del evento en sí”, indicó el gerente del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra, Paul Chodas.

110 años del misterioso evento de Tunguska

En 1908, una violenta explosión arrasó una remota región de Siberia próxima al río Podkamennaya Tunguska. Hoy, aún se investigan las causas de este fenómeno, que lanzó por los aires a testigos situados a 65 km.

El 30 de junio se celebra el Día Internacional del Asteroide. La idea es que reflexionemos sobre las consecuencias que pueden tener las colisiones con los objetos extraterrestres que alcanzan nuestro planeta. La amenaza es real. Se estima que de los más de 750.000 asteroides y cometas que rondan el Sistema Solar, unos 16.000 siguen órbitas cercanas a la nuestra; de ellos, al menos 875 tienen más de un kilómetro de diámetro. El grupo de los asteroides potencialmente peligrosos, que son los más cercanos –a unos pocos millones de kilómetros–, incluye 1.800 de estas rocas espaciales, con tamaños de más de 150 metros. Tarde o temprano, una de ellas acabará chocando contra nosotros. Es solo cuestión de tiempo. Lo único que podemos hacer es seguir investigando para tratar de determinar su tamaño, composición, estructura y trayectoria, así como las tecnologías necesarias para tratar de interceptarlas. Pues bien, el motivo de haber escogido justo esa fecha para acordarse de ellas es un acontecimiento para el cual aún no hay una explicación concluyente.

El último día de junio de 1908, alrededor de las siete y cuarto de la mañana, algunos testigos que se encontraban al noroeste del lago Baikal, en Siberia, contemplaron cómo cruzaba el cielo una gran esfera de fuego azulado, casi tan luminosa como el Sol. Aunque se encontraban a más de 60 km de distancia, pronto sufrieron un calor intenso y el azote de un viento abrasador. Poco después escucharon un estampido seco, del que se sucedieron varias repeticiones, y les alcanzó una onda de choque que se hizo notar en un radio de unos 600 km. El suelo tembló, las ventanas estallaron e innumerables árboles fueron derribados. En su relato aseguran que algunas personas fueron lanzadas por los aires. El equivalente sísmico fue el de un terremoto de nivel 5 en la escala de Richter, y las fluctuaciones en la presión atmosférica se detectaron incluso en Gran Bretaña. Se trata del mayor acontecimiento de este tipo registrado en la historia, y eso que, según los expertos, un suceso de estas características tiene lugar cada trescientos años. Resulta inevitable pensar lo que sucedería si se diera en un área metropolitana.

Un mar de árboles muertos

La primera investigación científica del evento la llevó a cabo en 1921 el geólogo Leonid Kulik, conservador principal de la colección de meteoritos del Museo de San Petersburgo. A partir de las declaraciones de los observadores, Kulik concluyó que lo había ocasionado un gran meteorito. Cuando años después pudo llegar a la supuesta zona del impacto –esta medía unos 70 km y se asemejaba a las alas de una mariposa, lo que sugiere que se dieron varias explosiones en línea recta–, comprobó con sorpresa que no había cráter alguno. Tampoco encontró restos. En aquel lugar, los árboles permanecían en pie, pero habían desaparecido sus ramas. Parecían postes de teléfono. Sin embargo, en las zonas más alejadas, habían quedado abatidos en direcciones radiales. Más tarde se comprobó que durante el incidente se había liberado una energía mil veces mayor que la de la bomba atómica que se lanzó sobre Hiroshima en 1945 y que el área afectada cubría más de 2.000 kilómetros cuadrados.

Desde entonces se han publicado un millar de trabajos científicos sobre este asunto, en los que se han tratado de esclarecer las numerosas incógnitas que lo envuelven. La explicación más plausible es que un meteoroide, quizá un fragmento de cometa compuesto de hielo y polvo, de al menos 50 metros de diámetro, penetró en la atmósfera a una velocidad de 15 kilómetros por segundo. Se calentó hasta casi los 25.000 ºC, hizo explosión y se desintegró cuando se encontraba a entre 6 y 10 km del suelo, por lo que no se formó cráter. También sabemos que el día anterior se dio una abundante lluvia de estrellas, las Beta Táuridas, que se piensa que están causadas por el cometa 2P/Encke. Se trata de un objeto muy viejo que se deshace rápidamente, por lo que pronto acabará convirtiéndose en un asteroide. Quizá en él se encuentren las claves del enigma de Tunguska.