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Ésta es la información que WhatsApp comparte de ti con Facebook

El día de hoy, WhatsApp actualizó los términos y condiciones de su servicio, dejando en claro que los menores de 16 años no podían hacer uso de la aplicación, además de que se especificó cuáles son los datos que comparte WhatsApp con Facebook y las demás empresas de la compañía.

Que WhatsApp comparta información con Facebook no es nuevo, y aunque en la Unión Europea no está del todo permitido, en América y otros países la situación es distinta, sin embargo, con todos los problemas conCambridge Analytica y la privacidad de los usuarios, la empresa ha querido ser más clara con la información que se comparte entre las compañías de Mark Zuckerberg.

Para ello, WhatsApp ha dejado claro que se comparte información de dos tipos, la que tiene que ver con nuestro dispositivo, y la que tiene que ver con el uso de la aplicación.

Lo que WhatsApp comparte de nuestro dispositivo:
Versión del sistema operativo.
Versión de la aplicación.
Información de la plataforma.
Código del país del usuario.
Número de teléfono.
Red a la que nos hemos conectado.
Lo que se comparte de los datos de uso de la aplicación:
Última conexión.
Fecha de registro de los usuarios (cuando usamos por primera vez WhatsApp).
Frecuencia con la que usamos la aplicación.
Obviamente la aplicación recopila muchos más datos de los usuarios, como la ubicación, llamadas de WhatsApp, etc. Pero no todo se comparte con Facebook y sus otras compañías.

Manual para detectar una estafa en WhatsApp

¿Se comparten los mensajes de los usuarios?
A pesar de que muchos usuarios mencionaban que seguramente WhatsApp compartía los chats de los usuarios con Facebook, y que incluso los senadores del Congreso de los Estados Unidos se lo preguntaron a Mark Zuckerberg, la realidad es que la compañía no comparte esa información, de hecho, tampoco tiene acceso a ella.

Así es, gracias a la tecnología del cifrado de punto a punto que WhastApp terminó de implementar en 2016, toda la información de los chats está cifrada, lo que significa que nadie puede verlos, salvo el emisor y el receptor, y en caso de interceptar la información se tendría que tener la clave de cifrado para desencriptar el mensaje.

Por esta razón puedes estar tranquilo, pues la compañía no puede ver tus mensajes, y por ende, tampoco comparte el contenido con otras plataformas.

Las personas con depresión hablan de forma diferente

La depresión lo cambia casi todo. Desde la forma en que te mueves a las palabras que utilizas.

El “lenguaje de la depresión” puede tener un efecto poderoso. Los científicos han intentado durante mucho tiempo precisar la relación exacta entre la depresión y el lenguaje, y la tecnología nos está ayudando a acercarnos a una imagen más completa. Ahora, un estudio publicado en la revista Clinical Psychological Science, ha presentado una lista de pautas que pueden ayudar a predecir con precisión si alguien sufre de depresión.

Hoy en día, los métodos informatizados de análisis de texto permiten el procesamiento de bancos de datos extremadamente grandes en pocos minutos, lo que puede ayudar a detectar características lingüísticas que los humanos pueden pasar por alto, calculando la prevalencia porcentual de palabras y clases de palabras, la diversidad léxica, la longitud promedio de las oraciones, los patrones gramaticales y muchas otras métricas.

El lenguaje se puede separar en dos componentes: contenido y estilo. El contenido se relaciona con lo que expresamos, es decir, el significado o tema de los enunciados. No sorprenderá a nadie saber que aquellos con síntomas de depresión usan una cantidad excesiva de palabras que transmiten emociones negativas, específicamente adjetivos y adverbios negativos, como “solitario”, “triste” o “miserable”.

Más interesante es el uso de pronombres. Aquellos con síntomas de depresión usan muchos más pronombres en primera persona del singular, como “yo”, y bastantes menos pronombres de segunda y tercera persona, como “ellos” o “ella”. Este patrón de uso de pronombres sugiere que las personas con depresión están más enfocadas en sí mismas y menos conectadas con los demás.

El estilo del lenguaje se relaciona con la forma en que nos expresamos, en lugar del contenido que expresamos. Los expertos realizaron recientemente un gran análisis de texto de datos de 64 foros diferentes de salud mental en internet, examinando a más de 6.400 miembros. Las “palabras absolutistas”, que transmiten magnitudes o probabilidades absolutas, como “siempre”, “nada” o “completamente”, fueron los mejores marcadores para los foros de salud mental que los pronombres o las palabras con emociones negativas.

Desde el principio, predijeron que aquellos con depresión tendrán una visión del mundo más radical (todo es blanco o negro) y que esto se manifestaría en su estilo de lenguaje. Así, la prevalencia de palabras absolutistas fue aproximadamente un 50% mayor en los foros de ansiedad y depresión, y aproximadamente un 80% mayor para los foros de ideas suicidas que en los foros de control.

También extrajeron de su estudio que aquellos que tuvieron previamente síntomas depresivos tenían también más probabilidades de volver a contar con esos pensamientos. Por lo tanto, su mayor tendencia al pensamiento absolutista, incluso cuando actualmente no hay síntomas de depresión, es una señal de que puede desempeñar un papel clave en la aparición de episodios depresivos.

Implicaciones prácticas

Comprender el lenguaje de la depresión puede ayudarnos a discernir la forma en que piensan las personas con síntomas de depresión, pero también tiene implicaciones prácticas. Los investigadores combinan el análisis de texto automatizado con el aprendizaje automático para clasificar una variedad de condiciones de salud mental a partir de muestras de texto en lenguaje natural, como publicaciones de blogs. Y tal clasificación ya está superando la realizada por terapeutas entrenados.

Los expertos comentan que es posible usar un lenguaje asociado con la depresión sin estar deprimido. Pero teniendo en cuenta que la Organización Mundial de la Salud estima que más de 300 millones de personas en todo el mundo viven con depresión, un aumento de más del 18% desde 2005, tener más herramientas disponibles para detectar este problema es sin duda importante para mejorar la salud y prevenir suicidios trágicos como los del conocido líder del grupo Nirvana, Kurt Cobain.

Referencia: Mohammed Al-Mosaiwi et al. In an Absolute State: Elevated Use of Absolutist Words Is a Marker Specific to Anxiety, Depression, and Suicidal Ideation, Clinical Psychological Science (2018). DOI: 10.1177/2167702617747074

Lo que sucede en tu cerebro cuando estás inconsciente

De todas las funciones del cerebro, es probable que su capacidad de producir conciencia sea la más desafiante para nosotros.

Para comprender mejor cómo nuestra materia gris logra esta desconcertante tarea, un equipo de investigadores del Centro para la Ciencia de la Conciencia de la Universidad de Michigan (EE. UU.) observaron más de cerca qué hace el cerebro cuando se está desvaneciendo.

Lo que te hace consciente del ruido en tu estómago, de la silla en la que te encuentras sentado… tiene que ver, lógicamente, con el cerebro pero, más allá de eso, todavía hay mucho más que desconocemos.

Una forma de investigar este tema es comparar el estado consciente con el inconsciente, como cuando estamos noqueados antes de una cirugía gracias a la anestesia.

Sin pensarlo demasiado, podríamos asumir que si lo comparáramos con un interruptor, estar inconsciente es como apagar ese interruptor de la conciencia momentáneamente al cerrar áreas clave de nuestro sistema nervioso. Aunque hay expertos que no piensan que esto sea exactamente así:

“Publiqué un artículo teórico cuando era residente en anestesiología, sugiriendo que la anestesia no funciona al desconectar el cerebro per se, sino más bien aislando procesos en ciertas áreas del cerebro”, dice el anestesiólogo George Mashour

Como cualquier buen científico, no fue suficiente especular: quiso poner su hipótesis a prueba.

Junto a varios equipos de investigadores, llevó a cabo una variedad de experimentos para ver exactamente qué estaba sucediendo en el cerebro a medida que cambiaba de estado consciente a inconsciente.

En el primer estudio, Mashour y sus colegas monitorearon el flujo sanguíneo en ciertos tejidos nerviosos utilizando resonancias magnéticas funcionales, comparando las mediciones en 23 pacientes que estaban sedados, sometidos a anestesia quirúrgica o en estado vegetativo.

Específicamente observaron el momento en las áreas del cerebro mientras coordinaban la información entrante. Lo que encontraron indicó que algunas áreas parecen hablar más consigo mismas a medida que el tiempo de las comunicaciones se extendía.

“Mostramos en las primeras etapas de la sedación, que la línea de tiempo del procesamiento de la información es mucho más prolongada y las áreas locales del cerebro se conectan más estrechamente entre sí”, comenta Anthony Hudetz, líder del trabajo que publica la revista Journal of Neuroscience.

El segundo estudio asumió el desafío de medir cómo esa información realmente se integra en el cerebro.

Para describir cuantitativamente esa medida de integración, un área de investigación conocida como teoría de información integrada usa un valor designado por la letra griega phi. Se cree que en el cerebro, phi se corresponde con la conciencia de alguna manera.

Los expertos dividieron la tarea en pasos más manejables y prácticos basados en lecturas de electroencefalograma: “Demostramos que a medida que el cerebro se vuelve más modular y tiene más conversaciones locales, la medida de la integración de la información comienza a disminuir”, explica el físico y anestesiólogo, UnCheol Lee.

Los resultados de esos dos estudios sugieren que phi -la medida de integración de la información- se reduce a medida que el tiempo de las comunicaciones en las regiones dispares del cerebro también disminuye.

En su informe final revisaron sus resultados frente a la literatura más reciente, resumiendo su comprensión de cómo funcionan nuestros cerebros durante el sueño, la anestesia general y los trastornos de la conciencia.

“Descubrimos que, durante la inconsciencia, la conectividad interrumpida en el cerebro y una mayor modularidad crean un entorno que es inhóspito para el tipo de transferencia de información eficiente que se requiere para la conciencia”, dice Mashour.

Si bien aún deja muchas preguntas sin responder, el trabajo señala el camino hacia cómo surge la conciencia de un cerebro saludable; podría ayudarnos a distinguir mejor cuándo los pacientes que no responden aún son conscientes.

Referencia: Timescales of intrinsic BOLD signal dynamics and functional connectivity in pharmacologic and neuropathologic states of unconsciousness. Zirui Huang, Xiaolin Liu, George A. Mashour and Anthony G. Hudetz. Journal of Neuroscience 31 2018, 2545-17; DOI: https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.2545-17.2018

Anulan el principal gen asociado al alzhéimer

Un nuevo hito científico. Es la primera vez que se estudia el gen APOE4 en células humanas.

Una investigación pionera muestra, por primera vez, cómo el factor de riesgo genético más conocido para la enfermedad de Alzheimer crea ciertas señales en las células del cerebro humano. Además, los científicos han logrado corregir el gen y borrar sus efectos nocivos. Sin duda un gran paso para la ciencia.

El complejo papel del gen de la apolipoproteína (APOE) en el desarrollo del alzhéimer se ha estudiado ampliamente. Ya sabemos, por ejemplo, que tener una copia de la variante del gen APOE4 aumenta el riesgo de alzhéimer de dos a tres veces y, tener dos copias de esta variante genética incrementa el riesgo 12 veces más.

En combinación con las grasas, APOE crea lipoproteínas, que ayudan a transportar y regular los niveles de colesterol en nuestro torrente sanguíneo. Sin embargo, la versión E4 del gen parece ser particularmente perjudicial para el cerebro, con varios estudios que han demostrado que esta variante genética aumenta el riesgo de acumulación tóxica de beta amiloide y tau.

Pero ¿por qué sucede esto? ¿Qué hace que la variante E4 de este gen sea mucho más dañina que otras variantes?

Los investigadores de los Institutos Gladstone en San Francisco, California (EE. UU.) querían averiguarlo; más específicamente, los investigadores quisieron localizar y comprender la diferencia, aunque crucial, entre las variantes E3 y E4 que hace que el gen APOE4 sea tan devastador.

“Si el daño es causado por la pérdida de la función de una proteína, querrás aumentar los niveles de proteína para complementar esas funciones. Pero si la acumulación de una proteína conduce a una función tóxica, desearás reducir la producción de la proteína para bloquear su efecto perjudicial”, explica Yadong Huang, líder del trabajo a la revista Nature Medicine.

Para averiguarlo, los investigadores modelaron la enfermedad en células humanas y examinaron el efecto de APOE4 sobre las células del cerebro humano por primera vez. Huang explica por qué cambiar el modelo de enfermedad fue, en sí mismo, un gran paso para la investigación del alzhéimer.

“Muchos fármacos funcionan maravillosamente en ratones, pero hasta ahora todas han fallado en ensayos clínicos. Una preocupación en el campo ha sido cuán pobremente estos modelos de ratón imitan la enfermedad humana”, aclara Huang.

Diferencias entre ratones y humanos

Aplicando tecnología de células madre a células de la piel de personas con alzhéimer que tenían dos copias del gen APOE4, los expertos crearon neuronas; también utilizando células de la piel de personas que no tenían alzhéimer que tenían dos copias del gen APOE3.

Los científicos descubrieron que en las células del cerebro humano, la proteína APOE4 tiene una “conformación patogénica”, lo que significa que tiene una forma anormal que impide que funcione correctamente, lo que lleva a una serie de problemas que causan enfermedades.

Es importante destacar que también encontraron que APOE4 aumentó la producción beta-amiloide en humanos, pero no en las neuronas de los roedores.

“Hay una diferencia importante entre las especies en el efecto de APOE4 sobre la beta amiloide”, comenta Chengzhong Wang, coautor del estudio.

“El aumento de la producción de beta amiloide no se ve en las neuronas de ratón y podría explicar algunas de las discrepancias entre los ratones y los humanos con respecto a la eficacia del fármaco. Esta será una información muy importante para el futuro desarrollo de fármacos”.

Referencia: Gain of toxic apolipoprotein E4 effects in human iPSC-derived neurons is ameliorated by a small-molecule structure corrector. Chengzhong Wang, Ramsey Najm, Qin Xu, Dah-eun Jeong, David Walker, Maureen E. Balestra, Seo Yeon Yoon, Heidi Yuan, Gang Li, Zachary A. Miller, Bruce L. Miller, Mary J. Malloy & Yadong Huang. Nature Medicine (2018). DOI: doi:10.1038/s41591-018-0004-z

10 beneficios del sexo para tu salud

El sexo ayuda a fortalecer el sistema inmunológico.

Las personas sexualmente activas enferman mucho menos ya que el sistema inmunológico se ve reforzado por esta placentera actividad generando más anticuerpos que alguien que no practica sexo. Nuestro cuerpo está así más protegido contra los virus, gérmenes y cualquier otro intruso. Una investigación de la Universidad de Wilkes en Pennsilvania (EEUU) demostró que mantener relaciones sexuales 1 o 2 veces por semana eleva los niveles de ciertos anticuerpos en comparación con los que lo hacen con menos frecuencia.

El sexo disminuye la presión arterial.

Muchos estudios han evidenciado la buena asociación entre el sexo y una presión arterial más baja; en concreto, mantener relaciones sexuales -que no la masturbación-, reducen la presión arterial sistólica, el valor máximo de la tensión cuando el corazón se contrae.

El sexo aumenta la libido.

Causa y efecto. Mantener relaciones sexuales con frecuencia provocará, por una parte, que el sexo sea cada vez mejor y también mejorará nuestra libido. Para las mujeres en concreto, las relaciones íntimas generan lubricación vaginal extra, un aumento del flujo sanguíneo y una mejora de la elasticidad.

Sexo contra el cáncer.

Para los hombres, mantener relaciones sexuales hace que estos tengan menos probabilidades de desarrollar cáncer de próstata. Según un estudio de la revista Journal of the American Medical Association, eyacular al menos 21 veces al mes protege contra el cáncer, por lo que la masturbación también cuenta como aliado.

Sexo contra el estrés.

Mantener relaciones sexuales alivia el estrés de muchas maneras. Por un lado, estar cerca de la pareja nos relaja, reduce nuestra ansiedad y por tanto el estrés. Abrazar, tocar y besar a nuestro compañero o compañera nos hace sentir bien, ya que mientras sucede la relación sexual liberamos un químico cerebral que acelera el centro del placer y la recompensa del cerebro. Además, el sexo aumenta la autoestima y la felicidad, otra buena receta anti estrés.

El sexo es un ejercicio.

Aunque no pueda reemplazar a la bici, los patines, una carrera o la natación, sí que cuenta como ejercicio físico. De media, quemamos unas 5 calorías por minuto, utilizamos varios músculos del cuerpo y aceleramos nuestro ritmo cardíaco, lo que nos hace estar más sanos.

Sexo contra el dolor.

¿Te duele algo? Haz el amor con tu pareja. El orgasmo es capaz de bloquear el dolor, según un estudio de la Universidad Estatal de Nueva Jersey (EEUU), ya que se libera (durante el orgasmo) una hormona que ayuda a elevar el umbral de dolor. El mismo estudio también resaltó que la estimulación vaginal sin orgasmo también bloqueaba en las mujeres el dolor de espalda, el menstrual, la artritis y el dolor de cabeza.

El sexo ayuda a descansar.

Después de un orgasmo, se libera la hormona prolactina, responsable de la somnolencia y la relajación. Es por este motivo por el que tras un encuentro sexual podemos quedarnos dormidos más rápidamente de lo normal.

El sexo educe el riesgo de ataque cardiaco.

Ser sexualmente activo es bueno para el corazón. Las relaciones sexuales no solo aumentan nuestro ritmo cardíaco, sino que mantienen en equilibrio nuestros niveles de estrógeno y testosterona. El desequilibrio de estas hormonas provoca, por ejemplo, osteoporosis. Cuanta más frecuencia haya en las relaciones sexuales, mejor. Varios estudios han evidenciado que mantener sexo al menos dos veces por semana reduce a la mitad las posibilidades de morir de una enfermedad del corazón.

El sexo mejora el control de la vejiga femenina.

Tener un suelo pélvico fuerte es importante para evitar la incontinencia urinaria, un problema que afecta a alrededor del 30% de las mujeres en algún momento de sus vidas. Practicar sexo puede ser un entrenamiento muy eficaz para los músculos de esta zona debido a que cuando las mujeres tienen un orgasmo se produce una contracción de los músculos del suelo pélvico, lo que fortalece esa zona.

Una dieta baja en calorías contribuye a frenar el envejecimiento

Un estudio realizado en humanos refuerza la hipótesis de que la restricción calórica podría prolongar la vida.

No es la primera vez que los científicos relacionan la restricción calórica con una ralentización del envejecimiento e, incluso, con el cáncer (enfermedad, de hecho, asociada directamente con este proceso inexorable del paso del tiempo). Pero, ahora, un nuevo estudio aporta las conclusiones más firmes hasta el momento respecto a cómo la reducción de calorías en la dieta podría ayudar a ralentizar el metabolismo humano, aumentando así la esperanza de vida.

Los resultados del estudio son tan conclusivos que refuerzan las hipótesis de que un estilo de vida bajo en calorías, o bien tratamientos que imitan los efectos biológicos de la restricción, podrían prolongar la vida.

Hasta el momento, se habían realizado estudios similares con animales con un ciclo de vida corto, como gusanos, moscas y ratones. El experimento actual, realizado en humanos, es pionero, dado que los estudios de estas características en animales de vidas más largas, como los primates, son más difíciles de elaborar.

En concreto, el ensayo analizó los efectos de 2 años de restricción calórica sobre el metabolismo en más de 200 adultos sanos y no obesos entre 21 y 50 años.

34 personas de un grupo redujeron su ingesta de calorías en un promedio del 15%, y 19 personas en otro grupo de control comieron como de costumbre.

Al final de los dos años, se evidenció que los participantes de la dieta usaban la energía de manera mucho más eficiente que el grupo de control. Esta reducción en su tasa metabólica fue mayor que la pérdida de peso del grupo de prueba, que fue de casi 9 kilogramos por participante, de media.

Todas las demás medidas clínicas se redujeron, situándose en unas tasas de disminución del daño debido al envejecimiento.

La bioquímica de la longevidad
En la década de 1990, los científicos comenzaron a identificar los genes y las vías bioquímicas involucradas en la longevidad en determinados modelos animales, entre ellos, en la mosca Drosophila melanogaster. Estos incluían vías de sensibilidad a la insulina y a la función de las mitocondrias (estructuras diminutas de las células que usan oxígeno para generar energía).

Estudios posteriores revelaron que la restricción de calorías activaban vías similares en ratones y monos. Los ratones con dietas restringidas pueden vivir hasta un 65% más de tiempo que los ratones a los que se les permite comer libremente, y los resultados en primates, aunque más difíciles de elaborar, obtuvieron resultados similares.

Con estos antecedentes, la autora principal del nuevo estudio quiso que éste fuer “el Rolls-Royce” de los estudios de longevidad humana, la fisióloga Leanne Redman.

No obstante, se desconoce si las condiciones del estudio podrían llevarse a la práctica dado que, según los investigadores, las restricciones calóricas de los participates fueron muy severas. “Pocas personas podrían restringir su dieta tan severamente”, reconocen. “Pero comprender la biología involucrada en la restricción calórica y cómo esto puede retrasar el envejecimiento será de gran utilidad”.

El siguiente paso será repetir el estudio, con una restricción calórica menos ambiciosa, en una dieta equilibrada, y que contenga, además, alimentos antioxidantes (para controlar el estrés oxidativo) , o bien, con sustancias químicas como el resveratrol, que imita los aspectos clave de la restricción de calorías en la dieta.

El estudio fue elaborado por el Centro de Investigación Biomédica Pennington, en el marco de un estudio a gran escala denominado CALERIE (evaluación exhaustiva de los efectos a largo plazo de la reducción de la ingesta de energía), patrocinado por los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos.

Fuente: Muy Interesante

Muere el último macho de rinoceronte blanco del norte

Con su desaparición, la subespecie ha quedado prácticamente extinta: solo quedan otros dos ejemplares en el mundo y ambos son hembras.

El último macho de rinoceronte blanco del norte que quedaba en el mundo, Sudan, ha muerto, dejado a esta subespecie al borde de la extinción completa: solo quedan vivas en el planeta dos hembras: Najin y Fatu, ambas descendientes de Sudan.

El animal había estado sufriendo problemas de salud relacionados con la edad, además de una serie de infecciones, según un comunicado emitido por el centro de conservación donde el rinoceronte pasó sus últimos años, la reserva natural OI Pejeta de Kenia.

De 45 años de edad, su estado empeoró hasta el punto de que perdió la movilidad. Por tanto, los oficiales tomaron la decisión de practicarle la eutanasia.

“Una vez que su condición empeoró significativamente y no pudo ponerse de pie y, evidentemente, sufriendo mucho, la decisión de practicar la eutanasia fue realizada por su equipo veterinario”.

Richard Vigne, CEO de la reserva natural Ol Pejeta, ha emitido un comunicado en Facebook donde expresan su sentir ante la noticia: “Estamos tristes por la muerte de Sudan. Fue un gran embajador de su especie y será recordado por el trabajo que hizo para concienciar a nivel mundial sobre la difícil situación que afrontan no solo los rinocerontes, sino también los muchos miles de otras especies que se enfrentan a la extinción como resultado de la actividad humana insostenible. Un día, su desaparición se verá con optimismo como un momento seminal para los conservacionistas en todo el mundo “.

El cautiverio salvó su vida
Sudan fue el último rinoceronte blanco del norte capturado en cautiverio con apenas dos años de edad. Se calcula que nació entre 1973 y 1974 en Sudán del Sur. Debido un problema descontrolado con la caza furtiva en África Central en esa etapa, la cautividad, probablemente, salvó su vida: en la década de 1990, solo unas pocas docenas de rinocerontes blancos del norte sobrevivieron en el Parque Nacional Garamba en la República Democrática del Congo.

Según Save the Rhino, los grupos militantes de la Segunda Guerra del Congo se aprovecharon de los rinocerontes en Garamba, los saquearon y vendieron sus cuernos en el mercado negro para recaudar fondos para la lucha. De hecho, los últimos avistamientos documentados de rinocerontes blancos del norte en la naturaleza se produjeron en el año 2006.

No obstante, a medida que el rinoceronte blanco del norte menguaba, su pariente cercano, el blanco del sur (Ceratotherium simum simum) fue experimentando un resurgimiento.

Con menos de 20 animales a principios de 1900, afortunadamente, se recuperó gracias a la conservación y los esfuerzos de caza controlada, y ahora hay más de 20,000 de rinocerontes blancos del sur en la naturaleza. Pero sus parientes del norte no han tenido tanta suerte. Ambas subespecies se separaron genéticamente unas de otras hace un millón de años, según un artículo de 2010 publicado en la revista PLoS ONE.

En un último esfuerzo por el apareamiento natural, el zoológico Dvůr Králové trasladó cuatro rinocerontes blancos del norte a Ol Pejeta en 2009, incluido otro macho, Suni, que murió en 2014. Ahora, la única esperanza para evitar la extinción es la reproducción asistida.

Por tanto, ya no nacerán más rinocerontes blancos del norte.

Sudan pasó sus últimos días en la reserva en un recinto vigilado por guardias con armas de fuego para evitar la caza furtiva.

Uno de los accidentes más graves tuvo lugar en 2017: hombres armados asaltaron un orfanato de rinocerontes en Sudáfrica, tomaron como rehenes al personal y mataron a dos bebés rinocerontes. Un mes después de ese ataque, encontraron un rinoceronte muerto en su recinto en un zoológico francés con el cuerno cortado.

Cómo Intel ayudó a hablar a Stephen Hawking

“La medicina no ha sido capaz de curarme, por lo que dependo de la tecnología para poder comunicarme y para vivir,” decía el profesor Stephen Hawking el martes 2 de diciembre de 2014 en Londres en el acto de presentación de la nueva silla que los ingenieros de Intel le habían creado. Fueron necesarios tres años de trabajo, hasta ese momento, para que el científico británico se comunicara con el resto del mundo hasta diez veces más rápido de lo que lo hacía hasta entonces, también con otro sistema producido por la misma compañía americana.

Con la nueva silla, el sensor que tenía Hawking en la mejilla era detectado por un conmutador infrarrojo montado en sus gafas, lo que le permitía seleccionar caracteres en su ordenador. La integración de la tecnología de software lingüístico de la compañía británica SwiftKey, una app de texto predictivo, mejoraba la capacidad del sistema para aprender del profesor, prediciendo sus próximos caracteres y palabras.

Durante dos años ingenieros de Swiftkey trabajaron en un modelo de lenguaje personalizado para Hawking, similar al de la aplicación que actualmente integran muchos teléfonos móviles. El sistema aprende de lo que el usuario ya ha escrito en correos, mensajes o post en redes sociales para anticipar las palabras.

Según Intel, con este sistema Hawking solo tenía que escribir menos del 20% del total de los caracteres comunicados. Hasta la presentación del nuevo sistema, para realizar una simple búsqueda Web el profesor Hawking tenía que cerrar su ventana de comunicación, desplazar el puntero para ejecutar su navegador, moverlo de nuevo a la barra de búsqueda y escribir los términos de la búsqueda. El nuevo sistema presentado en Londres a finales de 2014 automatizaba todos estos pasos.

El antiguo sistema que utilizaba el científico británico fallecido ayer era como “intentar utilizar aplicaciones y páginas web modernas sin disponer de teclado ni ratón,” decía en su día Wen-Hann Wang, vicepresidente de Intel y director ejecutivo de Intel Labs.

Hoy este sistema bautizado como Assistive Context-Aware Toolkit (ACAT) está disponible para los más de tres millones de personas que en el mundo sufren la misma enfermedad que terminó con la vida de Stephen Hawking a los 76 años. Gracias a ACAT, y a herramientas que hoy se utilizan en el ámbito de la inteligencia artificial, el profesor británico pudo comunicar al mundo muchas de sus teorías, pensamientos y estudios científicos, entre ellas sus teorías del Big Bang y los agujeros negros.

Fuente: Muy Interesante

¿Es normal hablar solos?

La neurociencia lo considera una herramienta para afrontar la vida, pero hay que elegir bien el tono y las palabras para que resulte eficaz.

Existe una técnica cotidiana que la mayoría de los individuos practicamos. Cuando la situación es estresante, se tiende a hablar con uno mismo para impartirse instrucciones y reducir el estrés. Y no son los únicos momentos en que los monólogos guían el camino. El empresario Steve Jobs (1955-2011) recordaba la importancia de esta charla solitaria: “No permitas que el ruido de las opiniones de los demás ahogue tu propia voz interior”.
Continuamente, nos decimos lo que tenemos que hacer en una determinada circunstancia, nos damos ánimos o nos reprendemos por haber actuado mal. Pero se trata de una conversación oculta. Si sale a la luz accidentalmente –cuando hablamos solos y alguien nos escucha–, nos avergüenza. Aun así, tiene un gran efecto en nuestras vidas. A partir de la primera infancia, desempeña un papel vital en la regulación de la forma de pensar y de comportarse. Con ella, ensayamos conversaciones y escenas posibles, nos autocontrolamos para evitar acciones precipitadas o reflexionamos y debatimos con nosotros mismos. La importancia de esta voz interior se hace más nítida cuando se analiza a personas que han perdido su fluidez habitual. Es lo que le ocurrió a la neurocientífica Jill Bolte Taylor. Un derrame cerebral grave en 1996 le ocasionó una pérdida completa del habla interna. Como más tarde describió en su libro Un ataque de lucidez, esto le generó problemas de autoconciencia, pérdida de muchos recuerdos de su biografía más íntima y un progresivo deterioro de las emociones. Según esta neuróloga, el habla interna modela nuestra visión del mundo. Las personas que pierden esta capacidad debido a deficiencias cerebrales no solo experimentan problemas de memoria o atención, sino que presentan un menor sentido de identidad.

Ben Alderson-Day y Charles Ferny­hough, psicólogos de la Universidad de Durham (Reino Unido), han publicado hace poco un artículo en Psychological Bulletin donde tratan de aclarar a qué podríamos llamar habla interna, teniendo en cuenta que es algo que cambia y se desarrolla a lo largo de la vida. ¿Es la autoexpresión externalizada –lo que hacemos cuando hablamos con nosotros mismos delante de otras personas– otra de sus manifestaciones? Cuando en una conversación le decimos a nuestro interlocutor “me viene muy bien exigirme cuando afronto un reto”, quizá estemos en realidad mandándonos un mensaje a nosotros mismos. A pesar de la importancia que tiene y las facetas vitales que abarca, se trata de un fenómeno que aún no se ha estudiado en profundidad. Encima, en la vida cotidiana, parece como si fuera un asunto tabú y el imaginario colectivo asume que hablar con uno mismo significa estar mal de la chaveta. Pero esas connotaciones no se ven apoyadas por los expertos en salud mental: ni siquiera es un síntoma inquietante a la hora de diagnosticar trastornos. Solo preocupa a los terapeutas cuando se trata de una persona aislada que comenta sus delirios consigo misma. Por otra parte, un experimento dirigido por los psicólogos Daniel Swingley, de la Universidad de Pensilvania, y Gary Lupyan, de la Universidad de Wisconsin, mostraba que hablar con uno mismo mejoraba la capacidad de búsqueda de los voluntarios cuando trataban de hallar objetos escondidos. Es decir, uno de sus principales beneficios es que aumenta la concentración.

Más información en el artículo Escucha a tu voz interior, escrito por Luis Muiño. Puedes leerlo en el número 17 de Muy Interesante ESTAR BIEN.

¿Cuándo empieza la primavera de 2018?

El inicio de la primavera tendrá lugar a las 17:15 (hora peninsular) del 20 de marzo, con el paso del Sol a través del ecuador celeste.

En 2018 la primavera dará comienzo el 20 de marzo a las 16:15 hota UTC, es decir, a las 17:15 hora peninsular. Así lo ha determinado el Observatorio Astronómico Nacional, que se sirve del método astronómico para fechar con exactitud el momento en el que cambiamos de estación.

El ecuador celeste es un gran círculo trazado en la esfera celeste en el mismo plano que el ecuador, o lo que es lo mismo, su proyección en el espacio. Esta línea imaginaria divide el cielo en dos mitades: hemisferio norte celeste y hemisferio sur celeste. Perpendicular a dicha recta se encuentra otra, la eclíptica, que recorre la bóveda celeste de norte a sur y marca la trayectoria del Sol en el firmamento a lo largo del año, el cual se desplaza aparentemente ante nuestros ojos a causa del movimiento de translación de la Tierra.

La eclíptica está inclinada 23,5 grados con respecto al ecuador celeste, de forma que la corta en dos puntos, conocidos como Aries y Libra. Cuando el Sol, en su transición hacia el hemisferio norte, se sitúa en el punto Aries, uno de los puntos en los que convergen ambos planos, se produce el inicio de la primavera. En esta época del año, la duración del día y la noche prácticamente coinciden, y por eso, a esta circunstancia se la llama también equinoccio de primavera.

La primavera, la sangre altera

Pasados 92 días y 18 horas desde tal fecha, el Sol alcanzará una inclinación de 73º sobre el horizonte terrestre (en la eclíptica) y habrá comenzado el verano, que en 2018 se iniciará el 21 de junio. Mientras tanto, queda disfrutar de una estación que atregua las temperaturas extremas y proporciona tres minutos más de luz solar cada día, y que, según las investigaciones, produce un efecto beneficioso en nuestro reloj biológico, haciendo que nos sintamos más sanos, dinámicos, optimistas y enérgicos.

Y es que, como bien dice el refrán, “la primavera, la sangre altera”. Este efecto se debe al aumento en la producción de hormonas como la oxitocina, la dopamina y la serotonina que, como ya saben nuestros lectores, tienen mucho que ver con la activación de los circuitos del placer y con la mejora de nuestro estado de ánimo.

Cambio de hora
Además, el último fin de semana de marzo se produce el cambio de hora y pasaremos al horario de verano. Este año tendrá lugar la madrugada del 25 de marzo, y a las 2:00 hora peninsular serán las 3:00. Esa noche perderemos tiempo de sueño, pero seguro que al día siguiente nos alegrará notar que la tarde es más larga y disfrutamos de más horas de luz. Eso sí, a algunas personas les afecta el cambio de hora, pues el reloj interno se desestabiliza, unas molestias que se pasan en 3-7 días.

Por otro lado, los modelos meteorológicos apuntan a que en 2018 la primavera será ligeramente más cálida de lo que es normal en esta estación, un efecto que se sentirá especialmente en el cuadrante sureste de la península ibérica.

Fuente: Muy Interesante