Ésta es la información que WhatsApp comparte de ti con Facebook

El día de hoy, WhatsApp actualizó los términos y condiciones de su servicio, dejando en claro que los menores de 16 años no podían hacer uso de la aplicación, además de que se especificó cuáles son los datos que comparte WhatsApp con Facebook y las demás empresas de la compañía.

Que WhatsApp comparta información con Facebook no es nuevo, y aunque en la Unión Europea no está del todo permitido, en América y otros países la situación es distinta, sin embargo, con todos los problemas conCambridge Analytica y la privacidad de los usuarios, la empresa ha querido ser más clara con la información que se comparte entre las compañías de Mark Zuckerberg.

Para ello, WhatsApp ha dejado claro que se comparte información de dos tipos, la que tiene que ver con nuestro dispositivo, y la que tiene que ver con el uso de la aplicación.

Lo que WhatsApp comparte de nuestro dispositivo:
Versión del sistema operativo.
Versión de la aplicación.
Información de la plataforma.
Código del país del usuario.
Número de teléfono.
Red a la que nos hemos conectado.
Lo que se comparte de los datos de uso de la aplicación:
Última conexión.
Fecha de registro de los usuarios (cuando usamos por primera vez WhatsApp).
Frecuencia con la que usamos la aplicación.
Obviamente la aplicación recopila muchos más datos de los usuarios, como la ubicación, llamadas de WhatsApp, etc. Pero no todo se comparte con Facebook y sus otras compañías.

Manual para detectar una estafa en WhatsApp

¿Se comparten los mensajes de los usuarios?
A pesar de que muchos usuarios mencionaban que seguramente WhatsApp compartía los chats de los usuarios con Facebook, y que incluso los senadores del Congreso de los Estados Unidos se lo preguntaron a Mark Zuckerberg, la realidad es que la compañía no comparte esa información, de hecho, tampoco tiene acceso a ella.

Así es, gracias a la tecnología del cifrado de punto a punto que WhastApp terminó de implementar en 2016, toda la información de los chats está cifrada, lo que significa que nadie puede verlos, salvo el emisor y el receptor, y en caso de interceptar la información se tendría que tener la clave de cifrado para desencriptar el mensaje.

Por esta razón puedes estar tranquilo, pues la compañía no puede ver tus mensajes, y por ende, tampoco comparte el contenido con otras plataformas.

Las personas con depresión hablan de forma diferente

La depresión lo cambia casi todo. Desde la forma en que te mueves a las palabras que utilizas.

El “lenguaje de la depresión” puede tener un efecto poderoso. Los científicos han intentado durante mucho tiempo precisar la relación exacta entre la depresión y el lenguaje, y la tecnología nos está ayudando a acercarnos a una imagen más completa. Ahora, un estudio publicado en la revista Clinical Psychological Science, ha presentado una lista de pautas que pueden ayudar a predecir con precisión si alguien sufre de depresión.

Hoy en día, los métodos informatizados de análisis de texto permiten el procesamiento de bancos de datos extremadamente grandes en pocos minutos, lo que puede ayudar a detectar características lingüísticas que los humanos pueden pasar por alto, calculando la prevalencia porcentual de palabras y clases de palabras, la diversidad léxica, la longitud promedio de las oraciones, los patrones gramaticales y muchas otras métricas.

El lenguaje se puede separar en dos componentes: contenido y estilo. El contenido se relaciona con lo que expresamos, es decir, el significado o tema de los enunciados. No sorprenderá a nadie saber que aquellos con síntomas de depresión usan una cantidad excesiva de palabras que transmiten emociones negativas, específicamente adjetivos y adverbios negativos, como “solitario”, “triste” o “miserable”.

Más interesante es el uso de pronombres. Aquellos con síntomas de depresión usan muchos más pronombres en primera persona del singular, como “yo”, y bastantes menos pronombres de segunda y tercera persona, como “ellos” o “ella”. Este patrón de uso de pronombres sugiere que las personas con depresión están más enfocadas en sí mismas y menos conectadas con los demás.

El estilo del lenguaje se relaciona con la forma en que nos expresamos, en lugar del contenido que expresamos. Los expertos realizaron recientemente un gran análisis de texto de datos de 64 foros diferentes de salud mental en internet, examinando a más de 6.400 miembros. Las “palabras absolutistas”, que transmiten magnitudes o probabilidades absolutas, como “siempre”, “nada” o “completamente”, fueron los mejores marcadores para los foros de salud mental que los pronombres o las palabras con emociones negativas.

Desde el principio, predijeron que aquellos con depresión tendrán una visión del mundo más radical (todo es blanco o negro) y que esto se manifestaría en su estilo de lenguaje. Así, la prevalencia de palabras absolutistas fue aproximadamente un 50% mayor en los foros de ansiedad y depresión, y aproximadamente un 80% mayor para los foros de ideas suicidas que en los foros de control.

También extrajeron de su estudio que aquellos que tuvieron previamente síntomas depresivos tenían también más probabilidades de volver a contar con esos pensamientos. Por lo tanto, su mayor tendencia al pensamiento absolutista, incluso cuando actualmente no hay síntomas de depresión, es una señal de que puede desempeñar un papel clave en la aparición de episodios depresivos.

Implicaciones prácticas

Comprender el lenguaje de la depresión puede ayudarnos a discernir la forma en que piensan las personas con síntomas de depresión, pero también tiene implicaciones prácticas. Los investigadores combinan el análisis de texto automatizado con el aprendizaje automático para clasificar una variedad de condiciones de salud mental a partir de muestras de texto en lenguaje natural, como publicaciones de blogs. Y tal clasificación ya está superando la realizada por terapeutas entrenados.

Los expertos comentan que es posible usar un lenguaje asociado con la depresión sin estar deprimido. Pero teniendo en cuenta que la Organización Mundial de la Salud estima que más de 300 millones de personas en todo el mundo viven con depresión, un aumento de más del 18% desde 2005, tener más herramientas disponibles para detectar este problema es sin duda importante para mejorar la salud y prevenir suicidios trágicos como los del conocido líder del grupo Nirvana, Kurt Cobain.

Referencia: Mohammed Al-Mosaiwi et al. In an Absolute State: Elevated Use of Absolutist Words Is a Marker Specific to Anxiety, Depression, and Suicidal Ideation, Clinical Psychological Science (2018). DOI: 10.1177/2167702617747074

Lo que sucede en tu cerebro cuando estás inconsciente

De todas las funciones del cerebro, es probable que su capacidad de producir conciencia sea la más desafiante para nosotros.

Para comprender mejor cómo nuestra materia gris logra esta desconcertante tarea, un equipo de investigadores del Centro para la Ciencia de la Conciencia de la Universidad de Michigan (EE. UU.) observaron más de cerca qué hace el cerebro cuando se está desvaneciendo.

Lo que te hace consciente del ruido en tu estómago, de la silla en la que te encuentras sentado… tiene que ver, lógicamente, con el cerebro pero, más allá de eso, todavía hay mucho más que desconocemos.

Una forma de investigar este tema es comparar el estado consciente con el inconsciente, como cuando estamos noqueados antes de una cirugía gracias a la anestesia.

Sin pensarlo demasiado, podríamos asumir que si lo comparáramos con un interruptor, estar inconsciente es como apagar ese interruptor de la conciencia momentáneamente al cerrar áreas clave de nuestro sistema nervioso. Aunque hay expertos que no piensan que esto sea exactamente así:

“Publiqué un artículo teórico cuando era residente en anestesiología, sugiriendo que la anestesia no funciona al desconectar el cerebro per se, sino más bien aislando procesos en ciertas áreas del cerebro”, dice el anestesiólogo George Mashour

Como cualquier buen científico, no fue suficiente especular: quiso poner su hipótesis a prueba.

Junto a varios equipos de investigadores, llevó a cabo una variedad de experimentos para ver exactamente qué estaba sucediendo en el cerebro a medida que cambiaba de estado consciente a inconsciente.

En el primer estudio, Mashour y sus colegas monitorearon el flujo sanguíneo en ciertos tejidos nerviosos utilizando resonancias magnéticas funcionales, comparando las mediciones en 23 pacientes que estaban sedados, sometidos a anestesia quirúrgica o en estado vegetativo.

Específicamente observaron el momento en las áreas del cerebro mientras coordinaban la información entrante. Lo que encontraron indicó que algunas áreas parecen hablar más consigo mismas a medida que el tiempo de las comunicaciones se extendía.

“Mostramos en las primeras etapas de la sedación, que la línea de tiempo del procesamiento de la información es mucho más prolongada y las áreas locales del cerebro se conectan más estrechamente entre sí”, comenta Anthony Hudetz, líder del trabajo que publica la revista Journal of Neuroscience.

El segundo estudio asumió el desafío de medir cómo esa información realmente se integra en el cerebro.

Para describir cuantitativamente esa medida de integración, un área de investigación conocida como teoría de información integrada usa un valor designado por la letra griega phi. Se cree que en el cerebro, phi se corresponde con la conciencia de alguna manera.

Los expertos dividieron la tarea en pasos más manejables y prácticos basados en lecturas de electroencefalograma: “Demostramos que a medida que el cerebro se vuelve más modular y tiene más conversaciones locales, la medida de la integración de la información comienza a disminuir”, explica el físico y anestesiólogo, UnCheol Lee.

Los resultados de esos dos estudios sugieren que phi -la medida de integración de la información- se reduce a medida que el tiempo de las comunicaciones en las regiones dispares del cerebro también disminuye.

En su informe final revisaron sus resultados frente a la literatura más reciente, resumiendo su comprensión de cómo funcionan nuestros cerebros durante el sueño, la anestesia general y los trastornos de la conciencia.

“Descubrimos que, durante la inconsciencia, la conectividad interrumpida en el cerebro y una mayor modularidad crean un entorno que es inhóspito para el tipo de transferencia de información eficiente que se requiere para la conciencia”, dice Mashour.

Si bien aún deja muchas preguntas sin responder, el trabajo señala el camino hacia cómo surge la conciencia de un cerebro saludable; podría ayudarnos a distinguir mejor cuándo los pacientes que no responden aún son conscientes.

Referencia: Timescales of intrinsic BOLD signal dynamics and functional connectivity in pharmacologic and neuropathologic states of unconsciousness. Zirui Huang, Xiaolin Liu, George A. Mashour and Anthony G. Hudetz. Journal of Neuroscience 31 2018, 2545-17; DOI: https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.2545-17.2018

Anulan el principal gen asociado al alzhéimer

Un nuevo hito científico. Es la primera vez que se estudia el gen APOE4 en células humanas.

Una investigación pionera muestra, por primera vez, cómo el factor de riesgo genético más conocido para la enfermedad de Alzheimer crea ciertas señales en las células del cerebro humano. Además, los científicos han logrado corregir el gen y borrar sus efectos nocivos. Sin duda un gran paso para la ciencia.

El complejo papel del gen de la apolipoproteína (APOE) en el desarrollo del alzhéimer se ha estudiado ampliamente. Ya sabemos, por ejemplo, que tener una copia de la variante del gen APOE4 aumenta el riesgo de alzhéimer de dos a tres veces y, tener dos copias de esta variante genética incrementa el riesgo 12 veces más.

En combinación con las grasas, APOE crea lipoproteínas, que ayudan a transportar y regular los niveles de colesterol en nuestro torrente sanguíneo. Sin embargo, la versión E4 del gen parece ser particularmente perjudicial para el cerebro, con varios estudios que han demostrado que esta variante genética aumenta el riesgo de acumulación tóxica de beta amiloide y tau.

Pero ¿por qué sucede esto? ¿Qué hace que la variante E4 de este gen sea mucho más dañina que otras variantes?

Los investigadores de los Institutos Gladstone en San Francisco, California (EE. UU.) querían averiguarlo; más específicamente, los investigadores quisieron localizar y comprender la diferencia, aunque crucial, entre las variantes E3 y E4 que hace que el gen APOE4 sea tan devastador.

“Si el daño es causado por la pérdida de la función de una proteína, querrás aumentar los niveles de proteína para complementar esas funciones. Pero si la acumulación de una proteína conduce a una función tóxica, desearás reducir la producción de la proteína para bloquear su efecto perjudicial”, explica Yadong Huang, líder del trabajo a la revista Nature Medicine.

Para averiguarlo, los investigadores modelaron la enfermedad en células humanas y examinaron el efecto de APOE4 sobre las células del cerebro humano por primera vez. Huang explica por qué cambiar el modelo de enfermedad fue, en sí mismo, un gran paso para la investigación del alzhéimer.

“Muchos fármacos funcionan maravillosamente en ratones, pero hasta ahora todas han fallado en ensayos clínicos. Una preocupación en el campo ha sido cuán pobremente estos modelos de ratón imitan la enfermedad humana”, aclara Huang.

Diferencias entre ratones y humanos

Aplicando tecnología de células madre a células de la piel de personas con alzhéimer que tenían dos copias del gen APOE4, los expertos crearon neuronas; también utilizando células de la piel de personas que no tenían alzhéimer que tenían dos copias del gen APOE3.

Los científicos descubrieron que en las células del cerebro humano, la proteína APOE4 tiene una “conformación patogénica”, lo que significa que tiene una forma anormal que impide que funcione correctamente, lo que lleva a una serie de problemas que causan enfermedades.

Es importante destacar que también encontraron que APOE4 aumentó la producción beta-amiloide en humanos, pero no en las neuronas de los roedores.

“Hay una diferencia importante entre las especies en el efecto de APOE4 sobre la beta amiloide”, comenta Chengzhong Wang, coautor del estudio.

“El aumento de la producción de beta amiloide no se ve en las neuronas de ratón y podría explicar algunas de las discrepancias entre los ratones y los humanos con respecto a la eficacia del fármaco. Esta será una información muy importante para el futuro desarrollo de fármacos”.

Referencia: Gain of toxic apolipoprotein E4 effects in human iPSC-derived neurons is ameliorated by a small-molecule structure corrector. Chengzhong Wang, Ramsey Najm, Qin Xu, Dah-eun Jeong, David Walker, Maureen E. Balestra, Seo Yeon Yoon, Heidi Yuan, Gang Li, Zachary A. Miller, Bruce L. Miller, Mary J. Malloy & Yadong Huang. Nature Medicine (2018). DOI: doi:10.1038/s41591-018-0004-z

10 beneficios del sexo para tu salud

El sexo ayuda a fortalecer el sistema inmunológico.

Las personas sexualmente activas enferman mucho menos ya que el sistema inmunológico se ve reforzado por esta placentera actividad generando más anticuerpos que alguien que no practica sexo. Nuestro cuerpo está así más protegido contra los virus, gérmenes y cualquier otro intruso. Una investigación de la Universidad de Wilkes en Pennsilvania (EEUU) demostró que mantener relaciones sexuales 1 o 2 veces por semana eleva los niveles de ciertos anticuerpos en comparación con los que lo hacen con menos frecuencia.

El sexo disminuye la presión arterial.

Muchos estudios han evidenciado la buena asociación entre el sexo y una presión arterial más baja; en concreto, mantener relaciones sexuales -que no la masturbación-, reducen la presión arterial sistólica, el valor máximo de la tensión cuando el corazón se contrae.

El sexo aumenta la libido.

Causa y efecto. Mantener relaciones sexuales con frecuencia provocará, por una parte, que el sexo sea cada vez mejor y también mejorará nuestra libido. Para las mujeres en concreto, las relaciones íntimas generan lubricación vaginal extra, un aumento del flujo sanguíneo y una mejora de la elasticidad.

Sexo contra el cáncer.

Para los hombres, mantener relaciones sexuales hace que estos tengan menos probabilidades de desarrollar cáncer de próstata. Según un estudio de la revista Journal of the American Medical Association, eyacular al menos 21 veces al mes protege contra el cáncer, por lo que la masturbación también cuenta como aliado.

Sexo contra el estrés.

Mantener relaciones sexuales alivia el estrés de muchas maneras. Por un lado, estar cerca de la pareja nos relaja, reduce nuestra ansiedad y por tanto el estrés. Abrazar, tocar y besar a nuestro compañero o compañera nos hace sentir bien, ya que mientras sucede la relación sexual liberamos un químico cerebral que acelera el centro del placer y la recompensa del cerebro. Además, el sexo aumenta la autoestima y la felicidad, otra buena receta anti estrés.

El sexo es un ejercicio.

Aunque no pueda reemplazar a la bici, los patines, una carrera o la natación, sí que cuenta como ejercicio físico. De media, quemamos unas 5 calorías por minuto, utilizamos varios músculos del cuerpo y aceleramos nuestro ritmo cardíaco, lo que nos hace estar más sanos.

Sexo contra el dolor.

¿Te duele algo? Haz el amor con tu pareja. El orgasmo es capaz de bloquear el dolor, según un estudio de la Universidad Estatal de Nueva Jersey (EEUU), ya que se libera (durante el orgasmo) una hormona que ayuda a elevar el umbral de dolor. El mismo estudio también resaltó que la estimulación vaginal sin orgasmo también bloqueaba en las mujeres el dolor de espalda, el menstrual, la artritis y el dolor de cabeza.

El sexo ayuda a descansar.

Después de un orgasmo, se libera la hormona prolactina, responsable de la somnolencia y la relajación. Es por este motivo por el que tras un encuentro sexual podemos quedarnos dormidos más rápidamente de lo normal.

El sexo educe el riesgo de ataque cardiaco.

Ser sexualmente activo es bueno para el corazón. Las relaciones sexuales no solo aumentan nuestro ritmo cardíaco, sino que mantienen en equilibrio nuestros niveles de estrógeno y testosterona. El desequilibrio de estas hormonas provoca, por ejemplo, osteoporosis. Cuanta más frecuencia haya en las relaciones sexuales, mejor. Varios estudios han evidenciado que mantener sexo al menos dos veces por semana reduce a la mitad las posibilidades de morir de una enfermedad del corazón.

El sexo mejora el control de la vejiga femenina.

Tener un suelo pélvico fuerte es importante para evitar la incontinencia urinaria, un problema que afecta a alrededor del 30% de las mujeres en algún momento de sus vidas. Practicar sexo puede ser un entrenamiento muy eficaz para los músculos de esta zona debido a que cuando las mujeres tienen un orgasmo se produce una contracción de los músculos del suelo pélvico, lo que fortalece esa zona.